martes 29 de enero de 2008

Pensando un País

Ha llegado el momento de darnos a conocer en nuestra ciudad. Sabemos que existe un abundante número de simpatizantes y militantes en potencia, aunque sólo sea por las conversaciones mantenidas en nuestro entorno. Es hora de darles públicamente toda la información posible, de que puedan conversar abiertamente con nosotros para poder construir un mejor proyecto ligado a las preocupaciones de los ciudadanos, de que conozcan el programa con el que concurrimos a nuestras primeras elecciones generales.

Así convocamos a todos los militantes, simpatizantes y amigos de este proyecto a que nos ayuden a pensar un país, el próximo día 11 de febrero a las 20:00, en el Ateneo Ferrolán, Rúa Magdalena 202-204, 1º. CP.15402 - Ferrol (A Coruña), hablaran Isidoro Lamas y José Anido del Comité Local y Antonio Cascón de la Coordinadora de Galicia y número uno al Congreso por A Coruña.

Esperamos veros a todos allí.

jueves 24 de enero de 2008

Se vende ideología

Suena una música envolvente, se ve a una pareja feliz en varios parajes idílicos, termina el anuncio. ¿Cuál es el producto? Da lo mismo: un coche, un perfume, un nuevo detergente,... Estamos acostumbrados a que la publicidad intente convencernos de las bondades de los más varipintos productos, además de presentarlos de las formas más surrealistas posibles. Nada nuevo bajo el Sol. Las distintas compañías publicitarias intentan cogernos desprevenidos y causar un impacto duradero en nuestra psique.

Los partidos políticos al uso no son una excepción, todos intentan vendernos algo: su labor de gobierno, los fallos del contrincante, sus promesas de futuro... en definitiva, aquello que puede hacer que vayamos a las urnas a votar por su opción política. Esos anuncios tienen presente la ideología, real o supuesta, de la agrupación en cuestión, pero el producto es el programa que se intenta vender.

En estos días he visto un anuncio auspiciado por las consellerías del Bloque Nacionalista Galego que me ha asustado:




En este anuncio no se vende un programa, no se vende una acción de gobierno, no. En este anuncio se vende directamente ideología. Se trata de crear conciencia de nación a través de la defensa de las supuestas virtudes del pueblo exaltado. No creo que los nacionalistas de cualquier signo del siglo XIX o principios del XX se sintiesen ajenos al mensaje transmitido:

  • "Ser potencia es hacer historia", es decir, el sujeto de la historia son los pueblos y las naciones, no los individuos.
  • "La historia comienza cuando tú quieras", es decir, es necesario que te movilices en favor de tu supuesta nación. Esta frase aparece impresa sobre la imagen de una multitud joven en marcha.
  • "Somos una potencia en potencia", es decir, necesitamos convertir esa potencia (nción posible) en acto (nación independiente), en realidad.
  • La presencia de elementos asociados a lo masculino: los deportistas enseñando musculos,... Recordemos que Sabino Arana destacaba que los vascos eran un pueblo "...de sentimientos viriles y primitivos, pero más que nada, pueblo de acción e indepencia." Esa contraposición masculino/femenino estuvo siempre presente en el nacionalismo racial.
  • La poco sutil imagen final de una mujer rompiendo una puerta que no le deja pasar (mujer=Galicia, muro=España).

Todo esto es lo que me asusta: se recogen los modelos propagandísticos del nacionalismo de la peor especie y se trata de transmitir a la gente, con el único fin de adoctrinarnos y de modelar nuestra conciencia. Por no hablar de que se trata de un anuncio pagado por todos nuestros impuestos: nuestro dinero destinado a fomentar el nacionalismo por el nacionalismo. Para mí esto es un salto cualitativo ante el que debemos estar vigilantes y protestar.

"El éxito es lo importante: la propaganda no es asunto para mentes mediocres, sino para hombres prácticos. No se supone que tenga que ser amable o teóricamente correcta. No me importa si doy un discurso maravillos, estéticamente elegante o hago emocionarse a las mujeres. La importancia de un discurso político es persuadir a la gente de que aquello que pensamos es lo correcto." Joseph Goebbels.

miércoles 23 de enero de 2008

Calumnias contra UPyD


¿Por qué este conformismo? Entre acérrimos partidarios de la abstención y no menos acérrimos partidarios de las sectas oligárquicas que nos desgobiernan parece que la democracia sea un imposible. Porque siendo hoy UPyD un partido que se postula como el único, y en verdad lo es, partido abanderado de una regeneración democrática (en puridad sería una "generación") en este país... la recepción que algunos le hacen es enfurecedora, miserable.


Unos afirman, cínicos, que el nuevo partido no tiene posibilidades electorales por lo que, sugieren, apoyarle es fortalecer a los nacionalistas y similares por "fragmentar" el voto de los unos o los otros. Luego otros nos dicen que la iniciativa política o cívica es inútil y debemos esperar, cristianamente, el fin de los días en el cual todos habrán de afrontar sus culpas o en el que los problemas y tribulaciones de la corrupción política se evaporarán. Y finalmente nos encontramos con abiertos conformistas que simplemente ignoran lo que es una democracia o, sabiéndolo, prefieren la corrupción conocida a las reformas por conocer. Muchos, incluso, se benefician de modo tan directo de la corrupción (los periodistas y demás sacerdotes) que, al modo de los habitantes de Matrix, lucharán por defenderla.


Se acusa a UPyD de ser resultado de la frustrada ambición de Rosa Díez. En tal empeño no se duda en sugerir que Rosa Díez fue en su pasado algo así nacionalista vasca. En abierto olvido de los objetivos de UPyD se pretende reducir todo a un ejercicio de pataleta a mayor gloria de los enemigos del partido respectivo. Y en esto los enemigos de UPyD recurren a su esputo favorito: 'Son unos oportunistas'.


Es cierto que UPyD es oportuno... ¿pero a qué viene intentar estigmatizarlo como si se tratase de un grupo de bandidos, de corruptos? ¿Acaso olvidan quienes profieren tales calumnias que "los que ya están", sentados en sus poltronas de poder, son corruptos y oportunistas? De hecho son de tal naturaleza hasta el punto de que ha surgido un nuevo partido político para tratar de poner freno a sus ambiciones corruptas y corruptoras. Los que nos roban nuestra libertad y gobiernan en nombre de la injusticia señalan con dedo acusador a los que tratan de detenerles en sus desaguisados: cree el ladrón que todos son de su condición.


Pero quedando claro que los ataques a UPyD son malintencionados no queda menos claro que estos, por tanto, serán continuos en boca de quienes los profieren. Lo que es necesario es que el electorado, las gentes, no se lleve a engaño a través de estas calumnias. UPyD tiene un manifiesto político muy claro en el cual no el oportunismo sino las ansias de democracia tiene el lugar central. No caiga este pueblo en las bastardas redes de la validar lo existente. Lo que existe no es por definición virtuoso, ni siquiera válido. Lo que "es existente" en España es una oligarquía partitocrática bajo la cual no sólo no podemos ser los ciudadanos libres sino que los políticos no pueden ser virtuosos. Este sistema que niega la justicia y aniquila la virtud política no puede ser defendido y en nuestra mano está el que sea demolido.


Que la tarea sea difícil no nos exime, que los corruptos tengan los resortes del poder y la información no nos disculpa. Los que no tienen defensa en la verdad recurren al muro de la mentira; para nuestra suerte y para su desgracia no hay muro que no sea temporal y no hay injusticia que no sea eterna. No olvidaremos.


"Un reino fundado en la injusticia nunca dura" Séneca dixit.

lunes 21 de enero de 2008

La derecha y UPyD ó sobre el sinsentido del sectarismo


Se lamentaba el emperador Claudio, en la conocida obra de Robert Graves “Yo, Claudio”, de haber reconciliado al mundo con la monarquía. Su virtuosa y honrada, al menos en la intención, labor como déspota traía la paz a la Roma “violada” por Calígula. Al vulgo parecía bastarle con eso y señalar, acaso creyéndose ocurrente, lo tullido y tartamudo que se mostraba el dueño de sus cadenas. Claudio, hombre en extremo ilustrado para su época, sólo podía ver con desprecio esta su paz; una bonanza hija de la corrupción y la tiranía. Y él era el tirano.

En esta aparentemente mil veces maldita España que habitamos encontramos un caso semejante al del triste Claudio. Como ya denunciara el fascista Jose Antonio Primo de Rivera allá por 1936 la derecha patria vuelve a las andadas ahora que se aproximan elecciones. Reclama para sí el bastón del mando bajo la promesa de devolver la dignidad al gobierno de la nación a través de, como le gusta repetir al señor Rajoy, “políticas sensatas”. Una derecha taciturna y triste, más en manos de los clérigos que nunca, desea en definitiva reconciliar al pueblo con el régimen imposible establecido por la Carta Magna de 1978 (la única constitución que yo conozca que “es añorada” estando vigente) a través de buenas promesas y la dificultosa ocultación de que está dispuesta a pactar con los enemigos del Estado, otra vez.


Hay un gran segmento de la derecha que ha llegado a la seria convicción de que Zapatero es el responsable de todos los problemas del país. Espíritus sencillos se dejan arrastrar por la marejada de la agitación y la propaganda, supongo. No alcanzan a ver el verdadero problema o, de verlo, no actúan en consecuencia. Zapatero no es “el mal” sino una de sus manifestaciones; ni siquiera la más importante. De esto se sigue, obviamente, el que no tenga sentido centrarse en el linchamiento del personaje guardando silencio sobre las condiciones generadoras del mismo.


Sólo en un sistema de partidos políticos cerrados y sin democracia interna es posible que Zapatero o sus acólitos (como el clamoroso caso de Pepiño) puedan acceder al poder y actuar con la impunidad que les ha acompañado durante la legislatura que acaba y en la que han ejercido su inmoderado poder. Esto tampoco sería posible sin la tantas veces denunciada, y olvidada, falta de división de poderes en el régimen “vigente”. Y esto anterior sería simplemente inimaginable mediante la concurrencia de un bien sencillo mecanismo: la elección directa del diputado/congresista por distrito único. Estas lamentables condiciones dibujan un paisaje por el que el bambi ZP y todos los personajes que están por venir pueden pastar libre, alegre e impunemente. Pero estos hechos son secundarios o perfectamente olvidables para todos esos que están convencidos de que lo importante es echar a ZP de la Moncloa, “que gane la derecha” o, incluso, que haya un “ministerio de la familia”.


Se han acostumbrado algunos, en definitiva, a asumir que existe algo llamado "izquierda" a la que no sólo es justo negar la razón sino la inteligencia misma. Se pretende despachar cualquier idea que proceda de la izquierda como un rebuzno sin caer en la cuenta de que dicha actitud es en sí misma un rebuzno. La reforma del régimen actual pasa por una colaboración entre la derecha y la izquierda, estas sí, democráticas. Es un hecho incontrovertible. Pues bien: la izquierda que milita en UPyD pretende alcanzar esa reforma. Comprenderán que ante tal pretensión la promesa de confrontación y secta que me pueda hacer el PP me parece risible. A la mayoría debiera pasarle lo mismo, sinceramente.


Lo que debiera importar a la hora de dar apoyo a proyectos políticos es lo que efectivamente ofrecen. El PSOE por su parte parece ofrecer un viaje en AVE, a medio gas, al abismo de la ruptura constitucional (la revolución de los despachos podría llamarse) tras haber llegado a la pacífica aceptación de que un país, un Estado, sólo puede romperse por obra de un hecho sísmico. El PP, como se ha dicho, sólo puede alcanzar una moratoria de unos años al hecho que él mismo reconoce como tétricamente probable: la antedicha ruptura estatal y nacional. Además últimamente el PP parece estar cómodo como cómplice posterior al hecho en todos esos embarazosos asuntos estatutarios que bajo el presente gobierno socialista se han promovido. IU...¿para qué hablar? Todos en esencia apuestan por continuar con el actual sistema en la medida en que éste les protege. Los que no votan no hacen tal cosa por ser “electorado de centro” (decir que hay millones de moderados en España parece desconocer el carácter del español descrito por Brian Crozier: “no le escucha, espera su turno”) sino, como en el caso de la enorme abstención catalana, porque no estiman que el voto a unos u otros marque verdaderamente una diferencia en el estado general de cosas.


UPyD por su parte parece querer tomar en sus manos la bandera de esas personas que no quieren que “gane la izquierda” o “la derecha” o que se quite uno para ponerse otro. Y eso es un esfuerzo encomiable. Es algo así como execrable hacer escarnio de estas ideas y del ansia de que cambien las cosas, de que el voto pueda marcar la diferencia; lo que es en esencia el ánimo del demócrata. Sólo en una sociedad que no tiene democracia es posible que se valore seriamente que el chantaje, la amenaza o la fuerza puedan ser razones políticas a discutir. UPyD se opone a todas y cada una de esas manifestaciones de corrupción pero también se opone a la corrupción. Si los demás no lo hacen y se contentan con proclamar ser representantes de la nación... ¿por qué votarles? ¿Por qué? ¿Porque van "a ganar"? Pues qué grandes principios...


Quiero un Estado fuerte y no desmembrado, como acepta el PSOE, en taifas asfixiantes; no quiero la falsa sensación de riqueza y estabilidad que transmite el despotismo y por tanto no quiero verlo restaurado en las apariencias por un PP incapaz de llevar a cabo reformas de fondo. Y ahí viene mi porqué: porque después de Teodosio viene Honorio.


¿De qué parte estás?


"Porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos" Gabriel Celaya dixit.

domingo 20 de enero de 2008

UPyD en La Voz de Galicia: derogar la "Lei de Normalización Lingüística"

La Voz de Galicia, Día 19/01/08: "Unión Progreso y Democracia (UPyD), formación creada hace tres meses por la ex socialista Rosa Díez, presentó ayer a sus cabezas de lista en las cuatro provincias gallegas con una exigencia de derogación de la Lei de Normalización Lingüística. «No se puede obligar a ningún alumno a que no reciba clase en su lengua materna», dijo el número uno por Pontevedra, José Manuel Rodríguez Andelo.

Este, cuando se le preguntó si, en consecuencia, su partido creía que el castellano estaba en peligro en Galicia, precisó que «el tema no es ese» y recordó que la ley de 1983 la hizo el PP «en un intento de darle mayor presencia al gallego». «Sucesivas modificaciones nos han llevado prácticamente a un monolingüismo en gallego», concluyó.

El representante de UPyD estimó «paradigmático» el anuncio de las galescolas que alude al orgullo de los padres por que sus hijos estudien en gallego. «Está bien, pero ¿los castellanohablantes no tienen libertad para estudiar en la lengua que conocen?». A su juicio, está en cuestión el derecho a la libertad de cada individuo.

Los aspirantes al Congreso aseguraron que la educación es uno de los pilares básicos de su programa y rompieron una lanza en favor de un modelo «laico, de calidad» y de «despolitizar los equipos de normalización lingüística». UPyD aboga por que la Administración garantice el derecho del ciudadano a estudiar en una u otra lengua, aunque el sistema vasco (la educación se imparte en euskera o castellano) lo ven solo posible por el cupo. «Es gracias al concierto por el que pueden mantener este costosísimo modelo. El País Vasco ingresa 2.000 millones de euros anuales, y Navarra, 700, que el resto de las comunidades no ingresan», suscribieron.

La lista de A Coruña la encabeza Antonio Cascón, sociólogo y coordinador general de UPyD en Galicia; la de Lugo, Luis Pérez de Llano; Ourense, Ángeles Rodríguez Baliño; y Pontevedra, Rodríguez Andelo. UPyD propone el cierre del modelo territorial y apuesta por un Estado federal que recupere competencias y capacidad impositiva."

sábado 19 de enero de 2008

We shall overcome!

Nación, Democracia y Libertad


Hace ya tres años que escribo regularmente un blog. Comenzar aquí otro, junto con mis otros compañeros ferrolanos, tiene no obstante algo de emocionante. No siendo persona excesivamente sentimental considero que esta emoción es algo genuino, nuevo. Tanto yo como mis compañeros de UPyD a lo largo y ancho de España estamos apostando por algo arriesgado y subversivo: la Democracia. Pese a que sería muy fácil llamar a esta tarea que nos autoimponemos como quijotesca en realidad es tan sencilla como dar un paso al frente. Y esto que es tan sencillo... no es tan fácil.

En esta España nuestra, como decía Gabriel Celaya en su célebre poema, vivimos a golpes y apenas sí nos dejan decir que somos quien somos. No hay que engañarse: siempre ha sido, y es, difícil e incluso peligroso el ser español y ser demócrata. Pareciera que pesa sobre la conciencia del español aquella recomendación hecha en otros días más oscuros acerca de no meterse en política.

Por desgracia el juego del poder es de suma cero y cuando no gobiernan unos gobernarán otros. No es algo que deba ser olvidado el que la mayoría del tiempo que el hombre ha pasado en la Tierra ha vivido gobernado por la fuerza, la superstición y el terror. Un suspiro nos separa de la barbarie y de no comprender que el poder no es bueno por sí mismo, por existir, sino por lo que hace: por lo que "nos hace".

La mera existencia tiende a ser confundida con la validez o incluso la perfección. El actual régimen político español es muestra de esto. En esta equivocada intuición se apoyan los que desprecian la Democracia y disfrutan de la Oligarquía. Para ésos algo como UPyD no puede ser identificado sino como un conjunto de oportunistas, una suerte de bandidos de la política que queremos arrebatarles lo que injustamente consideran suyo. Mediante el apoyo de los medios de comunicación y de los beneficiarios, económicos, de la Oligarquía se pretende silenciar la existencia de UPyD y transmitir de forma permanente la sugerencia de que en España ya tenemos una Democracia cuya reforma sólo puede ser vista como un acto de extremismo desaforado o de revanchismo inconfesable. Decía Vilfredo Pareto que en lugar de arremeter contra los sentimientos en un vano intento por destruírlos había que aprovecharse de ellos. Tal máxima parecen seguir quienes invocan "igualdad", "libertad" y, al fin, "Democracia" cuando actúan en todo como sus más francos enemigos. Hay mucha gente a la que, por tanto, tales cosas no le dicen ya nada o que las identifica vagamente con el orden de cosas actual, aunque le incomode. La realidad de esta bonanza, de esta "Democracia", es bastante más sombría.

Hablar de igualdad en la España que ha resultado de la imperfecta Constitución de 1978 y la Ley Electoral vigente es casi un insulto a la inteligencia de cualquiera. El principio elemental de "un hombre, un voto" o de, sencillamente, saber que estás votando a personas y no a conglomerados partitocráticos son abandonados en pro de discursos sectarios por uno y otro lado. En la gigantesca trifulca futbolística que es la política hoy en España nadie parece alarmado por la insidiosa actitud de los separatismos periféricos favorecida por la violación del principio de igualdad política. Se nos dice con toda naturalidad que los pactos postelectorales para derribar al candidato más votado son una muestra de moderación democrática. Se nos dice también que la injusta sobrerrepresentación en el Parlamento de los nacionalistas es, asimismo, otra forma de moderación del poder. Se nos vende, en definitiva, que el modelo de descentralización vigente es una eficaz máquina de compensación y contrapoderes cuando en realidad es una gigantesca burla de lo que es una Democracia. Porque no se pretende una distribución institucional del control del poder sino un mero, y escandaloso, reparto del poder. Baste ver con qué naturalidad determinados gobiernos regionales pisotean los derechos fundamentales de los ciudadanos para comprobar en qué medida el poder político se está convirtiendo en fuerza bruta, en un puro medio de opresión. Y la Democracia no puede amparar eso.

Pretenden que olvidemos la Ley so pretexto de servirla. Quieren hacernos creer que el miedo que siempre acompaña al poder ha desaparecido. Se cuelgan la vitola de demócratas y parecen creer que tenemos que transigir con todo. Pues no. No podemos creerles ni debemos creerles. La Democracia es igualdad y libertad, esto es: división de poderes. Y en España, como he dicho, no hay igualdad desde el momento en que las diversas regiones rivalizan, llegando al esperpento, en producir legislación excluyente y diferenciadora a la que califican de "normalizadora"; desde el momento en que mi voto no es igual al tuyo o al de otro. Tampoco hay división de poderes en tanto el Gobierno es omnipresente. Tiene control no sólo sobre el Legislador, que no es más que su extensión, sino, y esto es lo más lamentable, sobre la Justicia misma. El poder no se divide sino que se subasta y reparte entre los partidos nacionalistas que aseguran "la gobernabilidad". El poder, en suma, se halla en España indiviso existiendo tan solo una división formal por funciones. Tal sistema dista mucho de ser una Democracia aceptable y, como se ha dicho, tiene por nombre Oligarquía u Oligocracia.

Ante este orden de cosas uno no puede seguir participando del duelo futbolístico entre quienes no quieren cambiar nada sino acceder meramente al poder, por exiguo que acabe siendo por las sucesivas "subastas investidoras". Es por ello que doy desde aquí, uniéndome a quienes sienten lo mismo, un paso al frente por la defensa de la Democracia en España. No sé, ni sabemos, en qué terminará esto pero sin duda habremos obrado con justicia.

¿Podremos dejar de evocar como un grito actual aquel aforismo de Larra "aquí yace media España, murió de la otra media"? Ya está bien de sectarismo. Ya está bien de PP, PSOE y nacionalistas. Ha llegado la hora de reivindicar la Nación, la Democracia y la Libertad.

¡Ánimo compañeros!